¡Nadie quiere esperanza! ¡La gente quiere chismes y carnicería!“
Esta miniserie de 8 capítulos, original de Netflix, es la primera apuesta de su creador y escritor Gabe Rotter y, para ser amateur en la industria, se está llevando las palmas y el reconocimiento, enlistado el y su equipo técnico y artístico en las nominaciones a los Golden Globe y Emmy edición 2027. Cabe resaltar que su sobresaliente guion está fuertemente sostenido por unas interpretaciones destacable de los actores, así como una ambientación, musicalización y edición que vale la pena apreciar. Esta serie está producida por Jodie Foster y Conan O’Brien.

Cada capítulo tiene un título particular. Partiendo el primero con el nombre de “Sick Puppy” o “Cachorro enfermo” en español. En estos primeros 50 minutos de esta intrigante historia descubrimos que, Sick Puppy, hace referencia al título del libro que lanzó a la fama a nuestra protagonista Aggie Wiggs (interpretada por Claire Danes) una escritora que no ha logrado cosechar otro éxito en su carrera literaria, hallándose entonces frustrada y casi en banca rota porque se ha gastado todo su dinero y, además, el adelanto que le dio su editorial para que escribiera otro libro que fuese un éxito, solo que esta vez con una temática propuesta por ellos, la cual no le motiva ni le inspira en lo absoluto.
Aggie es una mujer de unos 40 y tantos años, divorciada, poco sociable, impulsiva pero inteligente y observadora, que a traviesa el duelo a causa de la pérdida repentina de su hijo de 8 años, fallecido en un accidente de tránsito, en donde la persona responsable no es hallada culpable, a pesar de encontrarse en aparente estado de ebriedad. Dicha situación le genera profunda rabia y desazón, y la lleva a tener comportamientos erráticos y violentos en contra del conductor que ocasionó el accidente, cuyo nombre responde a Teddy.
La vida de Aggie se podría decir que es solitaria. No le interesa hacer vida social y prácticamente vive intentando encontrar motivaciones para seguir adelante, e intentando encontrar la inspiración para hacer resurgir su genio en su apartada casa a las a fueras de Nueva York. Sin embargo, su vida da un vuelco de 180 grados cuando a la casa vecina se muda el excéntrico y enigmático magnate inmobiliario Nile Jarvis (interpretado por Matthew Rhys) quien, hacía seis años, había estado en el foco de la prensa y fuese aprehendido por la policía como principal sospechoso por la desaparición de su entonces esposa, Madison Jarvis. A pesar de encontrarse una nota de suicidio escrita a mano por la víctima en cuestión, nunca se encontró un cuerpo, haciendo esto que el caso se tornara en un misterio que, sin duda, ensombrecería la reputación de la familia Jarvis.
En este primer capítulo su creador nos lanza la premisa que de Nile Jarvis es un personaje con muchas sombras, con una presencia que perturba. La escena de él comiendo con los dedos lo que parece ser un pollo o un pavo entero, nos da una sensación escalofriante. Esa escena es poderosa y tiene un claro propósito: causar repulsión en el espectador.
Nuestros dos personajes principales se repelen y a la vez se atraen. Cuando entran en acción crean una atmósfera ambivalente, que pone de manifiesto que no son compatibles. Sin embargo, hay cierto magnetismo que hace que su relación pase de la aversión a la casi simpatía en cuestión de días de contacto continuo. Desde el primer capítulo sabemos que Nile Jarvis “no es una persona como los demás”. Es justo la presencia que necesita una escritora aburrida y bloqueada para liberar su creatividad y su instinto femenino, además de su lado detectivesco. Jarvis le propone que abandone la idea de escribir sobre lo que está escribiendo, que claramente no fluye porque no es una temática interesante y, abiertamente, le insta a que escriba sobre él.
Nuestro enigmático personaje cree que puede proponer algo así y tener todo bajo control como hasta ahora. El tipo es muy astuto y se carga un ego por las nubes. Apuesta y arriesga su fachada de hombre callado y educado, milimétricamente controlador de su entorno, mostrando así solo lo que le conviene. Está muy seguro de poder manipular o limpiar su nombre a través de lo que le revele a Aggie.
En esta miniserie nos encontramos con un entramado que involucra personajes secundarios muy sólidos que acuerpan la historia magníficamente. Cada capítulo nos va mostrando el pasado de Nile Jarvis y el de Aggie Wiggs, volviéndose difuso por momentos. Una miniserie recomendable que no olvidarás.
