Cartas del diablo a su sobrino de C.S Lewis
¿Alguna vez te has reconocido a ti mismo deambulando mentalmente en la NADA, lleno de pensamientos superfluos, embotellados, que no van hacia ningún lado? Pensamientos que son un eco de los fracasos, los miedos, el conformismo y la falsa creencia de autosuficiencia (no necesitar de la gracia de Dios). ¿Alguna vez has pospuesto o renunciado a hacer o decir “algo” bueno, amable, tal vez unas simples disculpas o un reconocimiento de las virtudes del otro o de tus propios defectos, por no querer dar ese primer paso, o por considerar esto como una muestra de debilidad? ¿Alguna vez te has dado cuenta que la mentira forma parte de ti, que mientes por todo y de manera automática y que, aunque tengas la oportunidad de decir la verdad, por el contrario, evitas por todos los medios que esta salga a la luz? Tal vez es una verdad que te avergüenza, que te expone ante los otros, o te haría perder más que el afecto, sino el respeto de tu entorno inmediato (tu familia, tus amigos). O tal vez es una mentira que resulta conveniente en ese momento para justificar una falta o el desinterés. ¿Alguna vez has tenido una riña con tu mamá, tu papá, tu hermano, justo después de haber orado o regresado de la iglesia, de haberte hincado y pedido perdón por tus pecados? ¿Alguna vez has dudado de hacer lo correcto, porque lo incorrecto suena más divertido, fácil y placentero? ¿Alguna vez has olvidado dar gracias por el amanecer y por el anochecer con vida? Seguramente esto te sonará familiar, son pecadillos que cometemos todo el tiempo, que nos “aleja” poco a poco de la Luz de Dios. En este libro del cual les quiero hablar hoy, “Cartas del diablo a su sobrino”, el autor es muy preciso y elocuente al describir cómo nos tienta el demonio, hasta instalarnos por dentro un alma vacía y gris, hasta hacernos caer en sus ardides más sofisticados. No necesita de nosotros la completa devoción a él, tan solo le basta con que no seamos devotos y obedientes a Dios. Le basta que nos adormilemos en una vida sin propósito, sin oración, sin fe, creyendo que el futuro será el momento de cambiar, como si el futuro fuera algo seguro de lo que disponemos.
Los humanos para el demonio somos gusanillo despreciable; el “proyecto” indescifrable de Dios. Somos ganado que se convierte en su alimento, y absorber nuestra voluntad en la de ellos es su meta. Así nos describe Escrutopo, el protagonista y remitente de esta sátira inteligente escrita en forma epistolar, y la cual quiero reseñarles y sugerirles que lean. Seas de cualquier religión, este libro está cargado de un contenido que no te dejará indiferente, y que, sin duda, te hará reflexionar y ver tu actuar con más consciencia espiritual. Es un texto apologético que contiene verdades bíblicas y verdades lógicas, que te pueden hacer replantear sobre cómo llevas tu vida, cómo inviertes tu tiempo. Reflexionar sobre tu propia debilidad humana.
Lewis burocratiza el infierno y lo divide en oficinas y departamentos, cual si fuera una institución del Estado de un país. Todo está organizado, estratégicamente planeado para que el mal se instale en el corazón de cada “paciente” (como se le llama a cada ser humano). Sin embargo, las operantes del mal no la encuentran fácil, y constantemente están estudiando nuestras debilidades, nuestro lenguaje corporal, para así enviar distracciones en el momento en que nuestro pensamiento se vuelve introspectivo y busca centrarse en la razón y la lógica y no en las emociones. Es en ese momento cuando Dios también actúa, sutilmente, porque sabe que el cuerpo es errante, es débil, pero también tenemos espíritu, y la verdadera libertad solo la encontraremos cuando el espíritu gobierne a la carne, y no al revés, como quiere el demonio.
El camino al infierno lo describe Lewis así: “gradual, como la suave ladera, blanda bajo el pie, sin giros bruscos, sin mojones, sin señalizaciones”. Es decir que, no hacen falta cometer pecados graves o mortales como: “el asesinato, el robo, practicas ocultitas, etc.” para ser uno más de los que se hallan recorriendo el camino hacia el infierno. Tan solo basta con que el hombre haga de la fe y la religión un medio para aparentar bondad, autosuficiencia y humildad. Para exhibirse o para alardear de que es “bueno” porque visita la iglesia todos los domingos. Basta con que el hombre olvide sus obligaciones y el orden de sus prioridades, y que a su familia y seres queridos (padre, madre, hijos, esposa) les reserve malos tratos, indiferencia, desprecio, groserías, mientras a los niños áfrica o a los pobres le prodigue una limosna o un mensaje compasivo. Si no puedes mostrar paciencia, amor, lealtad hacia tu círculo más cercano, tus acciones de caridad con los desconocidos, carecen de todo mérito.
Lewis, a través de su personaje principal llamado “Escrutopo”, da lecciones a su sobrino Orugario (un demonio de menor rango y experiencia), para que ejecute sin demora tácticas sutiles que funcionan para hacer caer al hombre sin que si quiera éste lo note. Satanás, el líder de miles de creaturas que en un origen fueron ángeles o parte del séquito de Dios, se enemistaron con Él porque nos creó a nosotros sin un propósito que ellos sepan. Somos insignificantes para tanto amor y dedicación que nos demuestra nuestro creador, pero a la vez somos la obsesión del demonio, porque a través de nosotros, mantienen su rebelión contra Dios, quien es su enemigo. Se describe el infierno como un lugar de ruido, de gritos ensordecedores y de sufrimientos, donde la música y el silencio son detestables y equivalentes a la presencia de la divinidad de Dios.
Lewis habla de la mundanidad satisfecha ¿A qué se refiere con esto? Veamos, Lewis sitúa a su protagonista humano en el escenario de la segunda guerra mundial. La fatalidad de la guerra, como bien él lo explica, no es el mejor escenario para conseguir almas para el “Padre de las Profundidades”. ¿Por qué es así?, Aunque la guerra ocasiona muertes inocentes, hambre, desplazamientos forzados, torturas y toda clase de atrocidades, también es el escenario perfecto donde se erosiona “el ego” del ser humano, las banalidades del mundo se vuelven inútiles. El ser humano en tiempos de guerra solo puede pensar en sobrevivir y hacer que sus seres queridos sobrevivan y, si no lo hace, al menos morir reconciliados con el Dios, que en tiempos de bonanzas representaba una figura que adornaba la casa, los cuellos, los convivios sociales, pero en realidad no habitaba en los corazones de los que se jactaban de ser cristianos o creyentes. El arma de la mundanidad satisfecha es el arma más poderosa del demonio y en tiempos de guerra frecuentemente queda inutilizada. “El sufrimiento es una parte esencial de lo que Dios llama Redención”. Cuando el hombre se siente seguro, exitoso, con una rutina cómoda, tiende a creer que este mundo es su hogar definitivo, olvidando entonces por completo cultivar en su dimensión espiritual el agradecimiento, la comunicación con Dios a través de la oración y la obediencia y búsqueda y necesidad de su misericordia.
¿Quién fue C.S. Lewis y qué podemos encontrar en sus obras literarias?

C.S Lewis fue un apologista cristiano anglicano que no siempre se definió como tal. Fue hasta que cumplió 30 años que se convirtió al cristianismo luego de muchos años definiéndose como Ateo. Su conversión se gestó por impulso de un círculo cercano de amigos que tenía en la Universidad de Oxford, en donde estudió su licenciatura en lengua y literatura inglesa. Lewis fue amigo cercano del también escritor J.R.R Tolkien (autor de la saga de El Señor de los Anillos), y uno de los más grandes influenciadores para que volviera al redil del Señor.
Gran parte de la obra de Lewis tanto oral como radiofónica estuvo inspirada después de su conversión al cristianismo. Su notoriedad llegó a mi gracias al cine, a través de las adaptaciones cinematográficas de su famosa saga “Las Crónicas de Narnia”. No puedo decir que a Lewis lo conocí antes a través de sus obras literarias, pero puedo decir que agradezco profundamente conocerle, porque hasta ahora ha valido la pena leerle.
Entre sus obras más conocidas se encuentran:
*Las crónicas de Narnia (comprende 7 libros) A partir de 1955
*Cartas del diablo a su sobrino (1942)
*Mero Cristianismo (1952)
*Trilogía Cósmica. (1938)
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